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lunes, 22 de agosto de 2011

Cambios

Es necesario ir madurando una idea de responsabilidad política que nos permita pensar qué queremos hacerle decir a las palabras democracia, ciudad, espacio público, etc. Para ello es imprescindible que la palabra esté viva, circule, se violente y enemiste consigo misma. El espacio debe ser un sitio conflictivo, en constante ejercicio de redefinición. Si el movimiento aspira a neutralizar el conflicto que lleva dentro de sí, no hará más que anular sus propias fuerzas y pasar a formar parte del decorado turístico de las plazas públicas.

Breve elogio de la violencia, por Luciana Cadahia

Perder la iniciativa, perder la pluralidad, perder la imprevisibilidad implica perder la fuerza. Fuerza es radicalidad. La noviolencia es lo que nos ha hecho y nos hace más fuertes y más radicales. Destrozar sin destrozar es la mejor destrucción.

Apuntes sobre la no-violencia del 15M, por Amador Fernández-Savater


viernes, 5 de agosto de 2011

Cuando giras a la izquierda y te encuentras con el norte


El pensamiento es la primera forma de activismo. Los movimientos son valores e ideas. La organización es crucial, pero tiene que realizarse en torno a algo
(George Lakoff)



Al movimiento le han quitado un símbolo. A la ciudadanía le han negado la entrada al espacio público. En asamblea se debate sobre dónde está Sol, si en la plaza o en todos aquellos que apoyan el movimiento 15M. Hay otras plazas en Madrid. Desde el pasado martes, día en el que se amaneció con la noticia del desmantelamiento del punto de información, la policía ha sellado las distintas entradas a la Puerta del Sol. La reacción ha sido tomar Madrid, su espacio público, y caminar todas sus glorietas y plazas. Marchas espontáneas que han recorrido Madrid estos dos últimos días, desde el Kilómetro 0, pasando por Gran vía, Cibeles, Atocha o Embajadores, dependiendo del itinerario; pero siempre hacia el sur de la ciudad. Hasta ayer.

  • Tercer día desde el desmantelamiento del punto de información y el sellado de la plaza. Nudo en la calle Carretas. Nudo en la calle Preciados. Divididos en dos entradas a la Puerta del Sol, fuertemente vigiladas, los allí reunidos debaten. Después de hablar, de resistir, de gritar consignas, el grupo de Carretas decide ir a Callao. Rodean la Puerta del Sol, llegan a Preciados, donde se les suman los compañeros y compañeras, y parten calle arriba dirección Callao. Se toma la Gran Vía, rumbo a Cibeles. Son cerca de las diez de la noche y la calle se llena de gente.

  • La marcha transcurre tranquila. En Cibeles, y a la espera de un segundo grupo que se acerca desde Gran vía, se improvisa una sentada. La policía ha cortado el tráfico en la glorieta. Se puede ver, a lo lejos, que otro coche de la policía municipal cierra el tráfico proveniente de Colón. A la vera del Ministerio de Defensa, el Banco de España, el Ayuntamiento de Madrid y la Casa de América, la cabecera decide girar a la izquierda.

  • Unos tres mil paseantes caminan por el Paseo de Recoletos. Tras un parón en la Plaza de Colón, la marcha parece seguir Castellana arriba, pero ralentiza el paso y para delante del Ministerio del Interior. Hasta este momento, tan solo acompañan a los manifestantes los coches de policía que se encargan de ir cerrando el tráfico. Sin embargo, transcurridos unos pocos minutos desde el parón frente al Ministerio, las furgonetas de los antidisturbios comienzan a llegar, cerrando el paso desde Colón.

Los antidisturbios, tal y como hicieran el miércoles durante la marcha que se detuviera frente a la Empresa Municipal de la Vivienda, en Palos de la Frontera, se distribuyen a lo largo de la fachada del Ministerio, formando un cordón policial. La tensión se palpa en el ambiente. Por la calle Alcalá Galiano, lateral del Ministerio, llegan más furgonetas de la policía. Un amago de carga provoca que algunos corran dirección Serrano. La mayoría resiste hasta que, de repente, sin provocación aparente, los antidisturbios, armados con cascos, escudos y porras, cargan contra los manifestantes. Una turba de gente corre hacia el otro lado de la Castellana. El dispositivo avanza en formación. Aquellos que no han reaccionado a tiempo, junto con los que piden tranquilidad o gritan “¡Vergüenza!” reciben el grueso de la carga. Dos antidisturbios se ensañan con una joven atenazada por el miedo. Un grupo de cuatro apalea a un hombre de avanzada edad, a la vez que el grueso del dispositivo se despliega y empuja, a golpe de porra, a la masa de manifestantes hacia el norte de la Castellana.

Foto: gbl

En la retaguardia, algunos cuidan de los heridos. Se espera a la ambulancia, que tarda en aparecer. El hombre de avanzada edad yace conmocionado en los brazos de un compañero que no entiende por qué no llega la ayuda médica. La tensión se ha traducido en un espectáculo dantesco. Al otro lado de la calle, los clientes de una de las terrazas del paseo observan desde sus mesas. Tras la maniobra de acorralamiento, cerca de setenta antidisturbios vuelven hacia Colón. Algunos de ellos, unos veinte, se acercan hasta donde está el herido y los compañeros que le acompañan. A empujones, sacan a la gente de la calzada. El tono se eleva. Uno de ellos le arranca de las manos a una ciclista su bicicleta y la tira al suelo. Los presentes, ante la actitud violenta de algunos policías, piden tranquilidad. Algunos manifestantes, que se habían sentado en la terraza, son expulsados a empujones por los antidisturbios. Llega la ambulancia que, finalmente, puede atender al herido y a otros golpeados. Insultos sin sentido, soberbia tras el casco y cierta frustración. El tráfico se restaura en la Castellana. Los antidisturbios se repliegan, concentrándose en el paso de peatón frente al Hard Rock. Los apaleados enseñan su identificación. El norte vuelve a estar en orden.

Foto: gbl

Elisa G. McCausland

viernes, 3 de junio de 2011

Revolución (parte 5)

Cuando nos anclamos en el corto plazo, es importante recordar las prioridades. Y lo ya ganado. Un despertar de conciencia(s), a esta escala, es para sentirse orgullosos. ¡No nos vamos!

miércoles, 1 de junio de 2011

Revolución (Parte 4)

La historia se va sabiendo, es pequeña y es signficativa pero mucho más por su final que por su desencadenante. Alguien arrancó el jueves de cuajo una pancarta que decía "La revolución será feminista o no será". Es la única pancarta que se ha arrancado y el problema mayor fue que mientras el individuo se golpeaba el pecho a lo King Kong, un grupo grande de gente le aplaudió y abucheó a las mujeres. Cuando bajaron del andamio había debajo un grupo que insultó a quienes habían subido la pancarta.

La historia importa porque revela que Sol no es magia ni una ilusión pasajera sino un lugar hecho con nuestras vidas patriarcales y capitalistas que quieren vivir. La historia importa porque la reacción de la carpa feminista fue convocar un taller de feminismo para principiantes a donde asistieron muchas personas. Y allí se preguntó a quienes asistíamos qué entendíamos por feminismo. Y se dijo que era comprensible, lo cual no quiere decir justificable, que haya reacciones de miedo y prepotencia por parte de quienes han interiorizado sus privilegios machistas como si fueran naturales y ven que se ponen en cuestión. Fue un momento, uno más, de inteligencia colectiva en marcha.

lunes, 30 de mayo de 2011

Revolución (Parte 3)

La biblioteca de #acampadasol en el principio. Foto de @Samu_ehl


5_Libros. ¿Qué libros te llevarías para hacer la revolución? ¿Por qué organizar una biblioteca en #acampadasol?

4_Irene es una de los muchos voluntarios que han ayudado a tejer una utopía en tiempo récord. Cataloga los libros de la biblioteca que, a cada día que pasa, crece más y más en #acampadasol. Ha estudiado documentación y está terminando un máster en gestión de bibliotecas. "Este es mi primer trabajo", dice sonriendo.

3_Silvink está lejos, pero cerca. Lanza una propuesta a/en la Red. La (re)vuelta se llama #bookcamping. Cultura libre. Especímenes muy apetecibles. All together. Ñam, ñam.

2_"¿Qué has leído para pensar así?". Empezar una revolución, sutil y distraída, con una casualidad. Equivocarse de sala. Conocer a una adicta al exceso. Respirar los vapores del chino Blade Runner mientras ladras. Liberar un libro (¿cientos?) por una buena causa.

1_Y me exhortas, carveriana-mente: "¿Quieres hacer el favor de leer esto, por favor?".

domingo, 29 de mayo de 2011

Revolución (parte 2)

Patti Smith sale al escenario con una camiseta de la selección. Todos creen que es un guiño, pero en realidad, es el principio de un discurso. Uno que no complace. Clama al movimiento. Si hemos sido capaces de salir, en tropel, a celebrar el haber ganado un mundial de fútbol, ¿cómo no manifestarse por algo más importante que el "opio del pueblo"?

sábado, 28 de mayo de 2011

Revolución (parte 1)

Maldito sea el hombre que confía en el hombre. La Liddell es una humanista retorcida. Pinta de negro lo que no le gusta. Grita Todo da igual, ya nada importa. Todo tiene su fin. Repite a Schubert una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez… para que el público sienta el vacío, la ansiedad, el dolor y la desesperación más profunda de aquel al que abandonan. Pequeñas Alicias perdidas en un proyecto de alfabetización. Palabras cargadas como pistolas. Bam! Precisión de revolucionaria. Todo estalla. Salpica a ese público que “siente una mezcla de admiración y desprecio” por una bufona que se desgarra, se entrega, se compromete “por contraposición”. Todo da igual, ya nada importa. Un solo de guitarra eléctrica. Bailar como locos. Cazar como lobos. Disecados. Gritar desde esa parte oscura y triste que todos escondemos para que no nos duela. La ética reducida a “una militancia individual de los sentimientos”. ¡¡¡Despertad, malditos!!!