lunes, 25 de febrero de 2008

El punto G de mi diana

"Recuerdo haber siempre pensado que la propia vida no existe por sí misma, pues si no se narra, si no se cuenta, esa vida es apenas algo que transcurre, pero nada más. Para comprender a la vida hay que contarla, aun cuando solo sea a uno mismo. Eso no significa que la narración permita una comprensión cabal, puesto que de hecho quedan siempre vacíos que la narración no cubre, pese a las suturas o remedios que intenta aplicar. Por ese motivo es por el que la narración restituye la vida solo de forma fragmentaria" Recuerdos inventados - Enrique Vila-Matas

El punto G de mi diana. En eso pensaba. Y en los cuerpos descompuestos, desestabilizados, ¿desestructurados? Hechos pedacitos de e-moción. Todo líquido y virtual. De mentira. Y todavía se preguntan por qué me gusta no ser. Las palabras sobre este blanco que leen no son reales. Yo las hago nacer, pero ustedes, amable público, las adoptan como suyas. Les hacen un hueco en su pequeño reino de carne en descomposición. Detritus. Lo somos de los demás. Y me gusta. Dice que sabe cosas del cielo. Tengo certezas, pero hago actos de fe. Y como mandarinas.

Golden Brown - The Stanglers
Anyone else but you - Michael Cera and Ellen Page
I wanna be sedated - The Ramones

1 comentario:

Mado Martínez dijo...

Hey girl! Me puedo comer, así, todas tus palabras. Y te puedo tragar, sí, como se traga la carne, palabra a palabra. Genial tu post.