sábado, 12 de abril de 2008

Perversiones de fin de semana

He de admitirlo, soy una depravada, pero esta ilustración de Rodger Roundy me ha traído recuerdos. Como dentro de una semana el comando Rantifuso les traerá su último número, les reciclo por estos lares una historia que escribió esta servidora para el fabuloso dibujante e ilustrador Budo hace unos cuantos números. Es curioso, la llamé Deseando amar. Todavía están a tiempo de tenerla entre sus garritas.

Por qué preocuparme por ella si tan solo la había visto desnuda en mi libreta de apuntes. En clase, mientras otros jugaban a decírselo todo a través de notas traviesas, yo viajaba por su escote desabotonado y me perdía entre sus blancas carnes, tiernas y fugaces, hasta llegar a su centro de gravedad.

Me recreaba en su sonrisa cuando creía que nadie la miraba, en sus pequeñas manías perfectamente documentadas en mi libreta de color marrón. Jugaba con el esmalte de sus uñas cuando estaba nerviosa. Levantaba su falda cuando se sentaba en los bancos del patio. Sus bragas eran la única frontera entre su carne y el cemento. Se le transparentaba la camisa del uniforme, siempre. Y regalaba a todo aquel que decidiera mirarla una pista sobre el ánimo que se había traído puesto desde por la mañana.

El sujetador de hoy era mi favorito. El rojo de tirantes finos, cómodo y sin aros. Su pelo húmedo todavía, olía a frutas, y su falda tableada llevaba una vuelta de más en la cintura, lo que permitía una agradable perspectiva de sus piernas al sentarse. Fantesaba desde mi invisibilidad con un encuentro en el baño de la segunda planta. Ella me estaría esperando en el último de los cuatro compartimentos. Sentada sobre la tapa y con las piernas separadas. Entonces me sonreiría como lo hace cuando sabe que se ha salido con la suya. Se acercaría a mi oreja y me diría que lleva esperando ese momento desde que supo que la amaba desde la distancia, en silencio, como un Werther cualquiera. Yo sonreiría, claro. Acercaría mis manos a su cintura, la agarraría con fuerza. Ella me miraría sorprendida. Bajaría lentamente hasta llegar a sus nalgas desnudas. Jugaría con su humedad hasta que me fuera imposible esperar. Y ella formularía las palabras mágicas. Me he corrido, diría. Sus ojos en los míos, esos tiernos ojos negros. Una sonrisa que no habría visto, jamás, iluminaría sus mejillas. Y una tímida petición saldría de su boquita perfilada, como si se tratara de una bien tramada confesión. Yo mostraría mi sorpresa pero accedería a los caprichos de mi pequeña diosa. La usaría con cuidado, la miraría con deseo y le susurraría con cariño autoritario que mirara hacia la pared. Elevaría sus nalgas hasta la altura adecuada, entraría por detrás y me recrearía en hacerla suspirar. Terminaría en su espalda y me iría sin decirle poco más. Incluso en esta fantasía no me permitiría el lujo de abrirme y confesarle que la amo, que odio follar en los baños del colegio, que querría hacerla feliz siempre y que me parte el alma cada vez que sonríe a alguien que no la adora como yo.

Tropiezo al bajar las escaleras. Ella está sentada más abajo y me abofetea con un gesto incómodo antes de volver a sumergirse en su lectura. Me siento a su lado y ella me mira, de reojo. Cierra su libro, se levanta, coge su mochila y se va, no sin antes girarse para cerciorarse de que la sigo con la mirada. Sonríe. Y no hay nadie más allí. Me levanto pero, justo en el momento en el que voy a articular una serie de palabras que creo tienen algún sentido, alguien la llama y se marcha, dejándome solo, jodido y enamorado.

3 comentarios:

Mado Martínez dijo...

Así es...

AAN dijo...

Jodido y enamorado... Es nuestro sino. ¡Nena! Me han recomendado un blog que creo que te puede gustar, repleto de fotos e ilustraciones muy chulas. Es de una gaditana que conocí este finde en la Feria de Sevilla.

http://hibernoeninvierno.blogspot.com

Beso

BARbudo dijo...

vaya, molto graccie, a veces paso por aqui como un zombi,sin ver ni leer nada a pesar de tener las retinas fijadas en la pantalla...

y ahora leo lo que pone,jeje, estoy hecho un caso...

un placer trasladar esa historia a viñetas...ya sabes,cuando quieras alguna sobrenatural,gore y sexual..jeje(ya le metere yo los añadidos de rock and roll)

besos