lunes, 22 de agosto de 2011

Cambios

Es necesario ir madurando una idea de responsabilidad política que nos permita pensar qué queremos hacerle decir a las palabras democracia, ciudad, espacio público, etc. Para ello es imprescindible que la palabra esté viva, circule, se violente y enemiste consigo misma. El espacio debe ser un sitio conflictivo, en constante ejercicio de redefinición. Si el movimiento aspira a neutralizar el conflicto que lleva dentro de sí, no hará más que anular sus propias fuerzas y pasar a formar parte del decorado turístico de las plazas públicas.

Breve elogio de la violencia, por Luciana Cadahia

Perder la iniciativa, perder la pluralidad, perder la imprevisibilidad implica perder la fuerza. Fuerza es radicalidad. La noviolencia es lo que nos ha hecho y nos hace más fuertes y más radicales. Destrozar sin destrozar es la mejor destrucción.

Apuntes sobre la no-violencia del 15M, por Amador Fernández-Savater


2 comentarios:

neomaño7 dijo...

Últimamente ha habido dos frases que me han hecho pensar mucho: no existe la política desde la época de Aristóteles y no existe la democracia hasta que no haya democracia en las empresas. Curiosamente no recuerdo quién las dijo. Sinceramente creo que nunca hemos tenido democracia real. La Constitución española es maravillosa, el día que se aplique será la leche.
Un abrazo.

Manuel Sierra dijo...

El 15M debería tener cuidado porque cae en una contradicción. Por un lado se relativiza, por el otro lado pretende acoger una imagen clara y plural.