miércoles, 15 de octubre de 2008

Liddell contra el mundo, contra sí misma

Me han enseñado a no tener cuerpo
a empujones,
a hostias.
Me han enseñado a respetar la distancia
como si un cura me empujara con el palo de una escoba.
Así se le hace a los bichos muertos,
se les empuja con el palo de una escoba.
Me han enseñado a odiar mi cuerpo de mujer,
a palos.
La educación siempre es obligatoria, ¿verdad?
Te apartan obligatoriamente.
Me han hecho sentir culpable por ser mujer.
¡Mierda!
¿Qué habéis hecho con mi confianza?
Ni se os ocurra tocarme.
Ni se os ocurra.
Llevo encima la lepra del dolor.
Quiero ser un puto hombre.


Angélica Liddell - A empujones, a hostias, a palos
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Desde el realvisceralismo. Lloramos como si nos estuviéramos corriendo. Sangramos como si nos estuviéramos corriendo. Abiertas en canal. Follamos como si nos estuviéramos muriendo. El preso número nueve era un hombre muy cabal...

3 comentarios:

Nébula dijo...

de quién es la ilustración? :)

La pequeña Delirio dijo...

Sonny Liew ;)

Comtessa d´Angeville dijo...

Nena andamos como locos buscando cuál es el código postal de la urbanización esta... SI NI SIQUIERA SABEMOS EL NOMBRE DE LA CALLE!! jajajaja! Enseguida que lo tenga te lo paso.

Quiero ser un puto hombre. Ay... ya lo soy un poco. Soy más hombre que todos los hombres con los que estoy aquí. Supongo que por lo de ser la única mujer. No sé, pero tuve claro desde el principio que a pesar de los tacones me tocaba ser más hombre que nadie. Es difícil de explicar, necesitaría muchas líneas...