lunes, 8 de diciembre de 2008

Eco

El eco de Delvaux, principalmente, una junesca mujer desnuda que caminaba entre ruinas inmaculadas bajo un cielo de medianoche, le recordó su propia fantasía recurrente. El anhelo infinito contenido en el cuadro, el tiempo sintético creado por las imágenes sucesivas de la mujer, eran parte de la noche invisible de Halliday.
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Halliday encontró, agrupados en el mismo cuarto, a los surrealistas Delvaux, Chirico y Ernst. Esos extraños paisajes inspirados por sueños que los suyos no podían ya imitar, le hicieron sentir una profunda nostalgia.
J.G. Ballard - El día eterno


El Museo Paul Delvaux está en San Idesbaldo (Bélgica). Ahora solo necesito la compañía adecuada ;)

2 comentarios:

u minúscula dijo...

tengo una amiga en bruselas y hace meses que me invita a ir a verla

drzito dijo...

Vuelvo aqui porque acabo de leer El dia eterno. Muy evocador. Me admira la coherencia de Ballard.