El cómic está más vivo que nunca. Se apuntan a la revolución desde los márgenes, como debe ser. La revolución será feminista o no será. Ojalá. Empuñar el pincel es toda una actitud. Muchas lo están entendiendo así. Hay peligro en la acción, en ese paso de observador a creador. Solo hace falta motivación. Despertar. De ahí que me haya alegrado sobremanera que Cómic Digital decidiera "liberar" un reportaje que escribí para el número de otoño de la revista Fan Digital: Heroínas de carne, hueso y férrea voluntad. O de cómo la postmujer le robó protagonismo al superhéroe, la semilla de un proyecto por llegar que me hace mucha ilusión.
Del Salón del Cómic de Barcelona salió esta reseña de Echo, de Terry Moore -un cómic imprescindible en este escenario postnuclear- además de algunas entrebestias todavía por publicar. Y Fan Digital se lavó la cara -cambió la maqueta- para su número de primavera. Con una sección de Cómic Patrio a doble página -que todavía estáis a tiempo de leer acudiendo a vuestro kiosko más cercano- dedicada al humor: Un reportaje titulado Nuevas risas "Made in Spain", reseñas de Ellos mismos (Joaquín Reyes), Ultraviolencia (Miguel Noguera) y Toda aquella caspa radiactiva (Darío Adanti), y una columnita de recomendaciones literarias titulada "Letras superheroicas".
Y, antes en el tiempo, fui invitada al programa de radio ¿Quieres hacer el favor de leer esto, por vafor? para hablar de cómic y autobiografía. Recrearse en viñetas lo tituló Carol, una sesión intensa a la que también acudieron Mireia Pérez y Alvy Singer. Ficción, terapia y novela gráfica. Jugar a creer, en el enlace.
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sábado, 28 de mayo de 2011
lunes, 15 de noviembre de 2010
Interestelar
Viernes...
Hacer las maletas por la mañana, temprano, para coger un tren. Con direcciones de tiendas de cómic en el bolsillo, dos bolígrafos (de los buenos) y medias de colores para un fin de semana interestelar. En Gijón no le tienen miedo al color. Veo verde, veo rojo, veo azul en las fachadas. En LABoral el blanco enmarca imagen y palabra. Caras conocidas, entre ellas, la de Iván, antiguo compañero de facultad que, junto a Lucía y la comisaria Luna, nos enseñan el escenario. Los sofás que emulan cuero me recuerdan una escena de chimenea con escritores a fuego lento.
Laura dice que sus regresos son tristes, y eso se contagia. Querría atrapar en el recuerdo el gusto a caramelos de hotel y guacamole con gambas; los besos a medianoche, el vodka con naranja y las huellas de carmín en el diario virtual. El nudo en el estómago (antes), las ganas de reir (después) y el cuaderno original de Betty Blue entre mis manos. La sonrisa pilla de Kahlo; y el cariño. El estilo de Laia -puro equilibrio-. La estética fría de un paisano. Moda y metal. Y las helvéticas en pantalla (grande).
Fernández & Fernández en escena. Elevemos los índices de amor. Dos rombos, carne en la parrilla, pero el ordenador no arranca. Sasha Grey y Camilo. Raúl Minchinela, Eloy (Fernández-Porta) y Tracy Lords. La conversación queda registrada. No hay salida.
Sábado...
Desayuno un zumo de naranja mentiroso. Caminamos. Camilo mira a los Pelayo y yo miro al frente. Ambos miramos a un lado cuando divisamos, a lo lejos, a una sirena haciendo top less en pleno otoño. Los demás bañistas celebran la osadía de la dama. Buscamos libros, buscamos tebeos. Nos cogen de la mano y nos llevan a la Plaza de la Chincheta. Ironías del destino, terminamos en una franquicia del Señor y gritamos: "Elevemos los índices de fe".
Le hablo a Marta de mi abuela. Ella me habla de la suya. Titanas de otra época. Bebemos sidra y comemos rico. Hace un sol brillante que lo baña todo. Toco la barba más sexy del Encuentro. Y comienza el segundo round. Escolar es todo precisión. Laura pone el sentimiento. Y Minchinela programa su cronómetro. El tiempo vuela. Vigalondo, la bolita y una bañera compartida. Por la noche hará honor al tupé; por la tarde descubro que no reniega de Greg Rucka y que la Wonder Woman guerrera social, de Mark Millar, le fascina. Tones saca los galones. Dillinger convierte a Hemingway en un no muerto. La sala ríe; como ocurriera ayer con Cristóbal y su Fauna Mongola, como pasará hoy con El extraño caso del Dr. Fruela y Mr. Froy.
Claudine y Llopis protagonizan un (re)encuentro bello. Las chicas 2.0 fascinan, ya sea porque nada es inocente, porque el vértigo al nivel del mar promete nudos o porque las abuelas siempre tienen razón. Poppy Blasco y su hombre me preguntan por Batwoman y su némesis carrolliana. Toni Rojas me la descubre a ella. Y Lector Malherido deja el puñal sobre la mesa.
La noche es puro rock & roll. Movimiento de cadera y olor a polvo de talco, sudado. Should I stay or should I go. Por qué elegir, hay patatas para todos.
Domingo...
Luz, más luz. Amígdalas inflamadas. Trenes y aviones. Alvy corre al aeropuerto. Desayunamos en Corinto. Ibra, Luna y la idea de un cómic para Djuna y Amanda. Camino de la estación caemos en la cuenta: los que nos vamos más tarde nos despedimos a medias. Volvemos. María Llopis, vestida de invierno, se pone colorada. El Niño Guarda quiere ver el mar. También vemos el final de la carrera. Conocemos a Aquiles. Alargamos la sobremesa. Qué bien nos trata Gijón.
En el tren. Alberto y nosotros. También el hombre del Valium y las mil y una copas. "No sabía que no se podía mezclar". La película se titula Una mamá en apuros y la protagonista se llama Eliza. Pienso en escribir un post sobre ella. ¿La banda sonora? Nicotine & gravy.
(*) Imágenes del Encuentro, por Laura Rosal.
martes, 9 de noviembre de 2010
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lunes, 11 de octubre de 2010
El porqué de tanto silencio
Un viaje puede hacerse abrazado al mapa, mirando por la ventana o a través de una cámara. Los sentidos saturados mientras caminamos por el laberíntico bazar de Aleppo o contrariada por cubrir todo el cuerpo con un vestido prestado para poder entrar en la Mezquita Omeya de la ciudad. Sin intención de juzgar, pero sintiéndote observada por llevar suelta la cabellera o muy cortos los pantalones. Laica y democrática, en teoría. Socialista y, sí, dictatorial. Siria está orgullosa de sus dulces, de sus impresionantes yacimientos arqueológicos, de ser la cuna del cristianismo y de haber dado a luz el primer alfabeto en la enigmática Ugarit. Abierta y porosa, acoge a todos los desplazados por los conflictos bélicos que la rodean. Sus hombres poco tienen que ver con los clichés semitas de las producciones yankis. Sus mujeres, envueltas en velos y burkas, devuelven a las visitantes a un tiempo donde lo público -política, religión- les pertenecía a ellos y lo privado -hogar y familia- a ellas.Cielos azul eléctrico, tejados repletos de parabólicas y edificios de piedra de tres o cuatro alturas componen el mapa de la calurosa Aleppo. Las llamadas a la oración desde las mezquitas de minaretes fosforescentes, los taxistas que te ponen a Shakira en su radio o el contraste entre las cabezas cubiertas de ellas y los puestos de ropa interior -más que picante- del zoco. Jabones y pañuelos de seda. Especias, orfebres y jabones. Unos cuantos kilómetros de bazar y a comer. Mutabal, hummus y baba-ghanoush. Con el bolígrafo en mano, marco el camino hasta Latakia. Llegamos de madrugada. Pies en la playa, Ugarit y comida en Kassab. Bob Esponja es tendencia, pero no lo contrastaremos hasta llegar a Damasco y sus interminables bazares. Paramos junto a la carretera, donde una familia se baña. Se dejan fotografiar por unos periodistas que no entienden, pero que escuchan con atención. Con la guía en las manos, veo que el Castillo de Saladino tiene una estrella en el mapa, también el llamado Crac de los Caballeros. Castillos de arena y mesas redondas en recónditos lugares. Perfectamente conservados, como la ilusión del que jugaba a salvar a la princesa de su torreón.
Ya de camino a Palmira, vemos beduinos con sus rebaños acampando en el desierto. Llegamos y el atardecer en este antiguo oasis sobrecoge más aún de lo que prometen en las guías. El Templo de Bel a la derecha y lo que queda de la columnata de entrada al Palacio de Zenobia al frente. Me preguntaron por el color de Siria y se me antojó gris, como sus tejados; pero su desierto lo recuerdo dorado, brillante y traicionero. Sin líneas. Repleto de cafés Bagdad según te aproximas a Damasco, la ciudad más antigua jamás abandonada. Guardo en un cajón aparte al “superhéroe” San Jorge librando a los mortales del célebre dragón en las paredes de su monasterio, a la heroína Santa Tecla, cuyo restos residen en la coqueta Maalula, y las hazañas de la arrogante y magnífica reina Zenobia de Palmira. Son cuentos que persisten y emocionan; la herencia de una cultura bella y extraña que se está abriendo a occidente por necesidad.
Como viajar a la luna para bailar con selenitas, pero dejando el motor en marcha. Un regusto extraterrestre en mi paladar y la sospecha de no estar preparada para encontrar máscaras en vez de espejos. Esto y los dulces de la tierra, mi suculento botín de viaje. De vuelta a la rutina y con un año más.
sábado, 25 de septiembre de 2010
martes, 14 de septiembre de 2010
Explicar lo que siento

"Creo que las canciones son una especie de bombas que explotan ordenadamente. Bombas a pequeña escala, como romper cosas pero no por frustración; no romper cualquier cosa y de cualquier manera, sino romper puertas cerradas que deberían estar abiertas, recuerdos que no merecen existir, días sin actitud"
Deseo de ser punk - Belén Gopegui
Deseo de ser punk - Belén Gopegui
Puede que The Runaways sea un biopic descafeinado, un simulacro de rebelión. No voy a discutirlo. ¿Se podría haber hecho mejor? Seguramente, pero en esta película hay rastros esenciales, historia resucitada de un grupo que removió la escena rockera de los setenta para que otras pudieran cantar letras sucias y peleonas. La cosa va de permisos, como siempre. Qué importa que todas confesemos estar más rotas que la Mariquita Pérez de nuestras abuelas si nos sigue dando miedo abrir las piernas para hacerle sitio a la guitarra. Esta dicotomía fatal, la de la puta y la tierna, la encarnan en la película Dakota Fanning y Kristen Stewart en las pieles de Cherrie Currie y Joan Jett. ¿Mascarada o transustantación? Qué más da!
Currie es maravillosa superficie y delirio desbordado; ladra canciones de chicos, pero preferiría quitarse el maquillaje para darle un beso a Don McLean. Joan Jett es otra cosa. Sus letras hablan de amar y odiar. Sin condiciones. Su música no pide permiso. Ella no parece, sino que es una ejecutora. Los chicos no le importan, solo quiere sus juguetes. Es una diosa en el escenario. Altiva. Perfecta. Y logra explicar lo que siente. Como Amanda Palmer cuando golpea su órgano con las pinturas de guerra recién estrenadas. O como cuando Angélica Liddell bebe cerveza en escena mientras escupe rancheras. Extremas y entregadas. Así me gustan ellas. Borrachas de Verdad. Repletas de sentido. Purple Rhinestone Eagle. CocoRosie. Delirio y Delicia como una sola. Reconciliadas. Eternas. Sin domesticar.
jueves, 2 de septiembre de 2010
Todo sigue igual
Madrugar. Ese dolor de espalda. Otra vez. Tengo que dormir más. Pero me ducho. Una zombi bajo agua. 30 grados. Ni más, ni menos. Toalla, polvos de talco y maquillaje antiojeras. Ya vestida, miro de reojo, cojo las llaves y cierro con cuidado. En el metro no hay sonrisas. Silencio. Sin ganas de juegos subterráneos. En el primer vagón alguien farfulla. La chica del maletín tararea. Alonso Martínez. El tren se llena. Mi parada. Salgo y huele a otoño. Pienso en comprar un periódico, pero el kiosko ha cerrado. Por vacaciones. El señor del perro que pide en la esquina sigue en su sitio. También el hombre que lee en el banco que hay junto al buzón. No encuentro las llaves. ¿Todo sigue igual? No todo. Una imagen vale más que mil palabras. Berlín me espera. Maybe someday.
miércoles, 21 de julio de 2010
Desórdenes

Patti Smith mira desde el escenario y se ríe del cinismo. La realidad de antes es la realidad de ahora. Nos han regalado las agujas del reloj, la manecilla de esa brújula rota, para que creamos que algo ha cambiado. Pero todo sigue igual. En la misa del rock, gritamos "gloria". Gritamos "we love you". Y ella responde desde un "nosotros" generoso, calmado y rebelde. Luego llega la fuerza, el rugido. Clama por los muertos. Le dedica su frenesí a Roberto Bolaño. Es entonces cuando me acuerdo de todas las que me hacen llorar desde ese hueco que amenaza con desgarrar el alma, sin permiso. Pura inspiración. Ella le arranca las cuerdas a su guitarra. Las palabras, como balas, se estrellan en nuestras frentes. Despertares de madrugada. Bendita seas, Patti. Bendita seas.
jueves, 17 de junio de 2010
Fan Digital para el Verano
Mucho cómic de la mano de una servidora de ustedes en el flamante número de verano de Fan Digital, damas y caballeros. Reseñas patrias -Pinocho Blues, de Carlos Bribián; El Vecino, de Santiago García y Pepo Pérez; y Duelo de Caracoles, de Pere Joan y Sonia Pulido-. Entrevista a Iván Reis, dibujante de La Noche Más Oscura, hecha al alimón con Antonio Hidalgo, de ¡Es la hora de las tortas!. Otra entrevista, a Gail Simone, guionista de Wonder Woman y Birds of Prey. Reseña del último capítulo de La Liga de los Hombres Extraordinarios. Y una doble página reservada a una gran debilidad, las versiones comiqueras de Alicia en el País de las Maravillas; lo he titulado En el país de las (per)versiones literarias. El niño guarda, por su parte, se ha jugado el No More Heroes 2 hasta el final para contaros por qué mola y le ha dado por la nostalgia después de ver el documental Anvil, de inminente estreno. ¡En vuestro kiosko más cercano y librerías especializadas!
viernes, 7 de mayo de 2010
Barcelona, allá vamos
Llegando al viernes de esta semana intensa, después de haber salvado al superhéroe para salvar el mundo, con las emociones saturadas por todo lo que está por llegar y esperando calentar estos huesines tanto o más que el año pasado. Los rantifusos ya están allí. Yo llego esta tarde, un poco antes de la hora del té. No se lo había contado a ustedes, pero tenemos exposición y estamos muy ilusionados. Nos vemos en unas horas, ya saben, en la zona de fanzines.jueves, 15 de abril de 2010
Correspondencias
Decir que no hay empatía en la utopía supone liberar al sujeto del afán de perfección. Y eso me gusta. Estas madrugadas he vuelto a escribir a mano. Empiezo algunas cartas con ganas de agradar, pero la caligrafía se transforma a la mitad de la carta, los renglones desaparecen, se me ocurre un dibujo, busco una pegatina que interrumpa la lectura o tacho mientras levanto la ceja. He eliminado el tipex de esta ecuación caótica. No quiero hacer espacio para la corrección. Esa es la excusa. Prefiero llenar de mariposas estos sobres. Y esperar.
lunes, 29 de marzo de 2010
Tótem y tabú
"La cultura es, en gran medida, un acto de negación ascética que el hombre realiza con respecto a su cuerpo. La tendencia exhibicionista que desborda los límites de lo social tiende a mostrar la cultura como algo extraño y solicita un retorno a las fuentes de la animalidad humana, revela por tanto el secreto que veladamente trata de expulsar de la cultura por todos los medios: la animalidad, la estructura pasional del hombre que dirige su deseo y la violencia que necesita para su cumplimiento. La cultura opuesta al exhibicionismo, frente a la gabardina que abre y muestra aquello que todo el mundo conoce y nadie quiere mirar y menos nombrar, salvo para expedir el certificado de lo patológico, contagioso y susceptible de ser recluido. La cultura es extremadamente sabia: no exhibe el tabú, se lo cede a la trascendencia del artificio sagrado o judicial; lo que auténticamente blande y airea es el tótem, el elemento distintivo del grupo, el signo que nos aglutina y hermana como amigos y guerreros frente a lo que consideramos extranjero"
El profeta profanador, por Fernando Castro Flórez
lunes, 15 de marzo de 2010
viernes, 12 de marzo de 2010
(Des) programando
Escribo esta idiotez con el ánimo de viernes. Lo llevo puesto, pero al revés. Lo achaco a la lentitud, o a que me siento un poco atemorizada por la inercia (de los demás). Creo que es por esto que he abandonado a los Eels por las letras inflamadas (e inflamables) del último disco de Shakira. No voy a decir que lo estoy enmarcando en alguna clase de estudio de género porque sería una soberana mentira. Esto es la confensión de un placer culpable. Una no rubia que, cuando recupera su color -oscuro, intenso-, emerge de esa fantasía de barbie que tiene montada desde que le dio por conquistar a los gringos. Y debe ser síntoma de algo feo pero tengo la sensación de que las letras de sus canciones se las escriben primero en inglés y luego las encajan como pueden al idioma de Cervantes. Es por eso que no quiero que hagan versión española de Men in this town, me encanta escucharla naif y calentona, eléctrica y distorsionada. Y es que de qué buen humor me pone cuando dice las cosas a las claras -Fresh, I'm so fresh, I'm so clean. Got the lips and got the skin. Got the skin, got that thing. I'm so fresh and I'm so...- y no se queja de ser "mala".Nada que ver con esa "diosa licántropa" que se ha sacado de la manga para seducir al personal a golpe de contorsiones, o de su escarceo musical con un hombre casado (Lo hecho está hecho). Este amor-odio entró en la categoría de obsesión hace relativamente poco, confieso. El lanzamiento de Loba me atropelló el pasado verano en Colombia. Mi amiga Maria Carolina me comentó que la barranquillera le había dedicado el single a todas las colombianas, concretamente "a la loba que llevan dentro". Y no se equivocaba. Tal y como retrata en su videoclip, una gran mayoría de las mujeres -no solo las colombianas- sueña con el permiso para devorar, pero a muy pocas se lo dan. Solo las valientes lo toman por su cuenta y se arriesgan a habitar los márgenes. Es cuestión de saber asumir el precio, dirán ustedes; el mismo que varía según el contexto, les recuerdo.
Shakira habla de una loba domesticada, que desea, que quiere salir a comerse bomberos de dos en dos pero que, al final del videoclip, vemos volver a la cama con su novio de toda la vida. "Por fin he encontrado un medio infalible que borre la culpa", dice. Un onírico país de maravillas donde dar rienda suelta a sus impulsos. ¿La realidad? Monogámica y maravillosamente inconsecuente. Como en Lo hecho está hecho, donde confiesa que "sienta tan bien todo lo que hace mal y contigo nunca es suficiente", la pena está en que lo hace a modo de lamento -en un escenario sáfico que me hace dudar, todo sea dicho-; este mea culpa es también un reproche a los chicos malos, un justificarse por no haber sido buena que me deja un poco fría, por no decir decepcionada.
Todo esto venía a que los últimos discos de Shakira me recuerdan a una crítica que leí hace tiempo sobre el primer disco de las Spice Girls a propósito del girl power noventero y ese feminismo cosmopolitan tan rentable: Provocativas en su envoltorio, con destellos de lucidez (Wannabe, If U can dance), pero con un sustrato moral que asusta (Mama). Aún así, disfruto cosa mala con La Tortura de la colombiana y sus Hips don´t lie. El cerebro reptil y la programación de género en guerra, o eso me temo.
martes, 9 de febrero de 2010
No hablamos de lo mismo
Es el sol y los recuerdos, que se echan de menos. Un zulo propio donde no tener que pedir permiso, ni perdón. Y, entre tanta carne en descomposición, consigo reunir fuerzas para levantarme. Lo he bautizado "pequeños ejercicios de voluntad" (maquillarme antes de salir de casa, subir las escaleras de dos en dos, salvar a mi pequeño jacinto mutante de una muerte inminente...). Es cierto que el mal humor, la tristeza, los noes y la desesperación empujan al consumo. Canibalismo y deserción. Es lo único que leo en el periódico. Desconfianza y dolor de espalda. Las sonrisas se venden caras. Lydia Lunch dice aquello de que "tu amor no paga el alquiler". La Liddell, en cambio, se folla el invierno y se mea en las obras completas de Freud a cambio de nada. De nada. Borrón y cuento nuevo. El que tú me quieras leer. Para después del infinitivo (y de estos puntos suspensivos que saben a sangre y tierra).
miércoles, 20 de enero de 2010
lunes, 18 de enero de 2010
Querría estar en otro lado
jueves, 31 de diciembre de 2009
Como en una canción de Depeche Mode
Después de las tormentas solo me queda hacerme una bolita, abrazarme al último libro de Carroll que ha caído en mis manos y hacerle caso al autor. ¿Nunca se han preguntado cómo sería la correspondencia de un matemático decimonónico? Y creo que he perdido mi agenda, la de este 2009 que termina. Borrón y cuenta nueva. ¿Buenos presagios? Me han regalado una piedra que busca sacar la luz de la oscuridad. Luz, más luz. No sé si creo en las señales. Pero las casualidades no existen y esta noche es luna llena.
lunes, 28 de diciembre de 2009
Zombie´s party!
Echo de menos la carne por las mañanas. Cuando cambie de casa lo primero que compraré será un exprimidor. Y una tostadora. El desayuno es la comida más importante del día. Qué pena que tenga problemas -mayúsculos- para madrugar. No me culpen, mi cuerpo funciona mejor por las noches. Las mañanas son magníficas si las riegas con agua congelada y cerveza del día anterior. Pero las legañas son la norma; las duchas frías tan solo la excepción. Resistir entre las sábanas a la rutina del día. Maldita inocentada. Despertarse no tiene nada de bueno si es lunes y el metro está vacío en hora punta. Las caras navideñas diluidas entre mocos y estornudos. Trabajadores residuales. Esclavos del e-mail. Secundarios todos de un sistema de producción caníbal.A la cabeza, pienso. Apunten a la cabeza. De banqueros, políticos y presidentes de la patronal. Maravillosa carne en descomposición. Envuelta en papel de periódico. Para la hora del "brunch".
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