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martes, 14 de septiembre de 2010

Explicar lo que siento


"Creo que las canciones son una especie de bombas que explotan ordenadamente. Bombas a pequeña escala, como romper cosas pero no por frustración; no romper cualquier cosa y de cualquier manera, sino romper puertas cerradas que deberían estar abiertas, recuerdos que no merecen existir, días sin actitud"

Deseo de ser punk - Belén Gopegui


Puede que The Runaways sea un biopic descafeinado, un simulacro de rebelión. No voy a discutirlo. ¿Se podría haber hecho mejor? Seguramente, pero en esta película hay rastros esenciales, historia resucitada de un grupo que removió la escena rockera de los setenta para que otras pudieran cantar letras sucias y peleonas. La cosa va de permisos, como siempre. Qué importa que todas confesemos estar más rotas que la Mariquita Pérez de nuestras abuelas si nos sigue dando miedo abrir las piernas para hacerle sitio a la guitarra. Esta dicotomía fatal, la de la puta y la tierna, la encarnan en la película Dakota Fanning y Kristen Stewart en las pieles de Cherrie Currie y Joan Jett. ¿Mascarada o transustantación? Qué más da!

Currie es maravillosa superficie y delirio desbordado; ladra canciones de chicos, pero preferiría quitarse el maquillaje para darle un beso a Don McLean. Joan Jett es otra cosa. Sus letras hablan de amar y odiar. Sin condiciones. Su música no pide permiso. Ella no parece, sino que es una ejecutora. Los chicos no le importan, solo quiere sus juguetes. Es una diosa en el escenario. Altiva. Perfecta. Y logra explicar lo que siente. Como Amanda Palmer cuando golpea su órgano con las pinturas de guerra recién estrenadas. O como cuando Angélica Liddell bebe cerveza en escena mientras escupe rancheras. Extremas y entregadas. Así me gustan ellas. Borrachas de Verdad. Repletas de sentido. Purple Rhinestone Eagle. CocoRosie. Delirio y Delicia como una sola. Reconciliadas. Eternas. Sin domesticar.

viernes, 12 de marzo de 2010

(Des) programando

Escribo esta idiotez con el ánimo de viernes. Lo llevo puesto, pero al revés. Lo achaco a la lentitud, o a que me siento un poco atemorizada por la inercia (de los demás). Creo que es por esto que he abandonado a los Eels por las letras inflamadas (e inflamables) del último disco de Shakira. No voy a decir que lo estoy enmarcando en alguna clase de estudio de género porque sería una soberana mentira. Esto es la confensión de un placer culpable. Una no rubia que, cuando recupera su color -oscuro, intenso-, emerge de esa fantasía de barbie que tiene montada desde que le dio por conquistar a los gringos. Y debe ser síntoma de algo feo pero tengo la sensación de que las letras de sus canciones se las escriben primero en inglés y luego las encajan como pueden al idioma de Cervantes. Es por eso que no quiero que hagan versión española de Men in this town, me encanta escucharla naif y calentona, eléctrica y distorsionada. Y es que de qué buen humor me pone cuando dice las cosas a las claras -Fresh, I'm so fresh, I'm so clean. Got the lips and got the skin. Got the skin, got that thing. I'm so fresh and I'm so...- y no se queja de ser "mala".

Nada que ver con esa "diosa licántropa" que se ha sacado de la manga para seducir al personal a golpe de contorsiones, o de su escarceo musical con un hombre casado (Lo hecho está hecho). Este amor-odio entró en la categoría de obsesión hace relativamente poco, confieso. El lanzamiento de Loba me atropelló el pasado verano en Colombia. Mi amiga Maria Carolina me comentó que la barranquillera le había dedicado el single a todas las colombianas, concretamente "a la loba que llevan dentro". Y no se equivocaba. Tal y como retrata en su videoclip, una gran mayoría de las mujeres -no solo las colombianas- sueña con el permiso para devorar, pero a muy pocas se lo dan. Solo las valientes lo toman por su cuenta y se arriesgan a habitar los márgenes. Es cuestión de saber asumir el precio, dirán ustedes; el mismo que varía según el contexto, les recuerdo.

Shakira habla de una loba domesticada, que desea, que quiere salir a comerse bomberos de dos en dos pero que, al final del videoclip, vemos volver a la cama con su novio de toda la vida. "Por fin he encontrado un medio infalible que borre la culpa", dice. Un onírico país de maravillas donde dar rienda suelta a sus impulsos. ¿La realidad? Monogámica y maravillosamente inconsecuente. Como en Lo hecho está hecho, donde confiesa que "sienta tan bien todo lo que hace mal y contigo nunca es suficiente", la pena está en que lo hace a modo de lamento -en un escenario sáfico que me hace dudar, todo sea dicho-; este mea culpa es también un reproche a los chicos malos, un justificarse por no haber sido buena que me deja un poco fría, por no decir decepcionada.

Todo esto venía a que los últimos discos de Shakira me recuerdan a una crítica que leí hace tiempo sobre el primer disco de las Spice Girls a propósito del girl power noventero y ese feminismo cosmopolitan tan rentable: Provocativas en su envoltorio, con destellos de lucidez (Wannabe, If U can dance), pero con un sustrato moral que asusta (Mama). Aún así, disfruto cosa mala con La Tortura de la colombiana y sus Hips don´t lie. El cerebro reptil y la programación de género en guerra, o eso me temo.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Una de cal y otra de arena

Delirio pop superheroico. Lo he visto en Drawn! y lo firma Jack Teagle. Entre sus pinturas está este Skeletor listo para decir a todo que sí, al igual que Batman. Preciosos acrílicos que ya tienen banda sonora, el último disco de los Eels (el de la portada de Tomine). Es más fuerte que yo, no puedo dejar de escucharlo; sonaba End times cuando me encontré con la triste noticia: Nick Dewar, maravilloso creador de metáforas visuales, falleció ayer a la edad de 37 primaveras. Descanse en paz...

martes, 24 de noviembre de 2009

Ops, I did it again!

Gianluca Mattia titula esta imagen como Britney Spears aquel videoclip lisérgico. El estilo jarrón de ella me trae a la mente esta imposible portada y la carnosa realidad me devuelve la razón. Eternamente agradecida a mi ángel de la guarda virtual :)

jueves, 19 de noviembre de 2009

En el palacio de los héroes en brillante decadencia

Junto a la pasarela, esperando el desfile de Depeche Mode. Agarrada de la cintura por un duende. Empezaron flojo - cosas del último disco -. Tras In chains y Wrong retomaron el rumbo y calentaron el ambiente a golpe de clásicos. Walking in my shoes. Let me show you the world in my eyes. Martin Gore no cantó Sister of Night, pero me hizo temblar con Home. Todo el palacio coreó la melodía bajo su batuta. El tiempo pareció pararse. Fue uno de esos pequeños milagros que llenan el contexto. Con purpurina y cara de duelo. Dave Gahan bailó, aulló y se hizo desear. En No good miró "de esa manera" y en I feel you lo sentimos todos muy dentro. Leí hace tiempo que todas las canciones de Depeche iban de lo mismo, o sea, de lo único. Son artistas cárnicos y Dave Gahan es tan jodidamente sexy que duele. Enjoy the silence y Never let me down again -con las manos alzadas, pendulates, parecíamos sus autómatas-. In your room tiñó de rojo a los allí presentes. Junto a mi, una chica de pelo rizado y mirada aguamarina no podía parar de sonreir. Stripped ese dress in black, por primera vez. Behind the wheel y un Personal Jesus de aullido retumbaron en nuestros tímpanos camino a casa. Vi a Dave Gahan sacándole a Martin Gore una expresión bella. En medio del concierto. Entre canción y canción. Si me preguntan, ese fue el momento más increíble de la velada para las masas, la ilusión que provoca un gesto pequeño, casi imperceptible -incluso imaginado, me atrevería a decir-. Y la compañía, desde luego, vibrante y entregada. A la causa, a la celebración.

martes, 17 de noviembre de 2009

Let´s have a black celebration...

... to celebrate the fact that we've seen the back of another black day

martes, 10 de noviembre de 2009

Alicia, de martes...

Empezamos bien este lunes/martes con una ilustración carroliana, extraida de este tumblr nebuloso y rojo. Me he topado, también, con el baño de mis sueños, un capricho necesario que vio antes una exploradora de la belleza. Y, detrás del espejo, pero a color, aparece Frank Brunner de nuevo por esta casa, gracias al ojo dadanoico. La banda sonora es nostálgica y electrónica, no pregunten por qué, yo le echo la culpa al otoño...

viernes, 2 de octubre de 2009

sábado, 19 de septiembre de 2009

Amanecer en L.A.

Amanda Palmer es una invisible. No solo porque la haya dibujado Jill Thompson, que ya es un indicio; su versión "improvisada" de Cat Stevens en playa Hermosa es tan jodidamente mágica que duele!

domingo, 13 de septiembre de 2009

Abbey Road

Mile Allred, ese fan fatal del rock and roll, se marca este bello homenaje comiquero. Cualquier otro que encuentre el respetable público será bienvenido ;)

viernes, 26 de junio de 2009

miércoles, 13 de mayo de 2009

Crazy feminazi cabaret!!!

Ana Elena Pena viene a los Madriles este viernes - al Café La Palma, para más señas-. Los tristes mortales que no la conozcan pueden darse una vuelta por su blog Sissy Felatriz y catarla virtualmente. Servidora es mega fan de sus pinturas que, por cierto, ahora está exponiendo en Valencia. Pero si lo que os va es la música, escuchad sus dulces cánticos, en el enlace. De su disco, Clínica de Muñecas, os dejo mi favorita, Nunca me han besado. Ana Elena promete temas nuevos para este viernes: Rubia de bote, Feminazis, Princesa... y con teclado en directo!

sábado, 18 de abril de 2009

He´s lost control

Después de unos días de peligroso bucle musical, he llegado a la conclusión de que Control está lejos de ser un biopic al uso. Anton Corbijn, el fotógrafo de las estrellas de rock muertas, firma una cinta que, a diferencia de lo que muchos pronosticaron, poco tiene que ver con 24 Hour Party People. Esta película es un retrato, sí, pero no del difunto Ian Curtis, sino de una generación frustrada, tullida emocionalmente, triste y cabreada.

A pesar de que Corbijn ha seguido retratando a los supervivientes de esta generación -U2, Springsteen, Depeche Mode-, para el salto definitivo -la gran pantalla- el eterno fotógrafo y pionero del videoclip se ha decidido por uno de sus fantasmas, Joy Division, y una historia de amor que no lo es ¿Love Will Tear Us Apart? Desde luego, y sin contemplaciones.

Esta película comienza con rabia contenida y amor de juventud, del idealizado (ya saben, adolescente, puro y fundacional) y pretendidamente eterno. Pero Mr. Curtis se convierte en el líder de Joy Division y Mrs. Curtis en mamá. Si a esto le añadimos ataques de epilepsia, una belga interesante y mucho chantaje emocional ¿qué nos queda? Adivinen.

Sin embargo, si intentamos ver más allá del melodrama, nos encontraremos las omisiones, lo que se intuye entre las imágenes; el vacío, la calma, el blanco y negro. Porque lo bello de Control resulta ser lo que no se ve, pero se sabe.

domingo, 12 de abril de 2009

Día de Resurrección

Qué mejor día para hablar de Jesus Christ Superstar que hoy, domingo de resurrección. Una ópera rock rodada en territorio israelí justo antes de la guerra del Yom Kipur. Ese es el dato histórico y geográfico, la anécdota - la ironía-. Pero, lo que hace de esta película una obra maestra es su fuerza, su magia, su esencia mitológica, su música - y la rotunda actuación de Carl Anderson y Ted Neeley en los papeles de Judas y Jesús, respectivamente -.

Tres son las canciones que quería dejarles por aquí colgadas: Heaven in their minds, Gethsemane y la archiconocida, Jesus Christ Superstar.








Estas tres canciones resumen perfectamente el espíritu de la película, pero os lo cuento a continuación por si no queréis darle al play: Judas cree que Jesús está haciendo demasiado públicas las intenciones de su colectivo; Jesús sabe que va a tener que sacrificarse para que el pueblo pueda tener un símbolo al que adorar – del marketing se encargaría Pablo – pero no está del todo seguro; tras el sacrificio, Judas baja de los cielos y le canta aquello de que, si se hubiera esperado un par de siglos, los medios de comunicación de masas hubieran hecho en una semana el trabajo de dos siglos. No es que Judas fuera cínico, todo lo contrario: era un true believer, pero el plan - el sacrificio - no terminaba de convencerle.

El respeto entre los dos personajes míticos – y entre los cantantes - en esta historia es hermoso y absoluto. Se trata de un combate de egos –y de voces- que se termina resolviendo en La última Cena, momento en el que se revela que Judas es una pieza más del plan. Consciente de ello, cierra el trato con Caiaphas y Annash; acto seguido, se arrepiente -debido, en parte, a que no sabía que iban a torturar y condenar a muerte a su jefe - y se suicida.

En el año 2000 la BBC se arriesgó con una versión pretenciosa, posmoderna y, definitivamente, innecesaria. Toda la mística, la magia, la tensión de la versión cinematográfica de 1973 brilla por su ausencia en esta producción donde el actor que representa a Jesús - además de parecer ex estrella del porno – tiene de Jesucristo lo que yo de monja. Sobreactúa, no entiende al personaje, no conoce el mito y, para colmo de males, tanto él como el actor que interpreta a Judas confunden la coreografía de la lealtad y la camaradería con la de una relación de pareja despechada.

No obstante, si hay algo interesante en esta versión eso es el final, “la vuelta a la vida” de Judas. Si ponen atención verán que, en la versión de 1973, Judas entra en escena desde el cielo –grúa mediante – vestido de blanco, al igual que su coro, mientras que en la versión del 2000 porta látex y color rojo. El coro que le acompaña procede, como el propio Judas 2.0, del Infierno y Jesús sufre tanto, o más, que James Caviezel en la película s/m firmada por el devoto Mel Gibson.

El héroe en este cuento mitológico es Jesús, pero la representación llevada a cabo en el siglo XXI excluye a Judas del plan divino y le carga con toda la culpa. Olvida la esencia de la obra de los setenta y se queda en un mero producto que, sin embargo, nos revela el espíritu de los nuevos-viejos tiempos, los de los mitos mal entendidos y los falsos dioses.

jueves, 2 de abril de 2009

lunes, 23 de marzo de 2009

La Cena


Tomates verdes fritos, Lejos del cielo, Las Horas... Años cincuenta, pintalabios y gominolas. Irresistible Amanda Fucking Palmer!!!

viernes, 13 de marzo de 2009

martes, 24 de febrero de 2009

Blue monday


Es lunes. Depeche Mode ha sacado nuevo single. A la hija de Dave Gahan le gusta la versión que Hillary Duff hace de Personal Jesus. El mundo está loco, pero todavía hay esperanza: Marisa Tomei fue el animal más hermoso de los Oscar, con permiso de Angelina.

domingo, 15 de febrero de 2009

Quién mató a Amanda Palmer


Dos veces. Esta mujer me hizo llorar más de dos veces. Llevo un día buscando las palabras adecuadas. No las tengo. Solo sé que esta mujer toca el piano con las piernas abiertas. Puede ser radical, brutal y dulce, todo en el mismo segundo. Todavía me pregunto si lo de ayer en la Caracol fue solo un sueño. Ella es ficción, es cabaret. Me pasa como con la Liddell, cuando las veo sobre el escenario sé que este mundo es de verdad y me recuerdan que es necesario hacer las cosas desde las vísceras. Son esos instantes de entrega performativa los que valen la pena. El resto no importa.

viernes, 13 de febrero de 2009

Sin rehabilitación posible

Vale, lo admito, estoy enganchada. En mi defensa diré que la fotografía de este video es una maravilla y que la canción, muy probablemente, tenga la misma composición adictiva que los nuggets del McDonalds. La barbie Rihanna luce modelazos de inspiración retro. Los ambientes, la iluminación, el color me transportan al desierto, al casino, a las carreteras y a las luces de neón de My Blueberry Nights de WKW. El ken de turno - cuya cara de malo torturado resume lo que la fémina posmoderna busca muy a su pesar (un hombre "de verdad", al menos, en apariencia) - se pavonea por el videoclip cual oscuro objeto de deseo y solo abre su linda boquita para exigir que le den aquello a por lo que ha venido. Esto sí que es buen marketing y lo demás es tontería. Consciente de todo esto, no puedo dejar de escuchar a esta pequeña diosa de amplias y deliciosas caderas recitar su mantra pasado por sintetizadores. Tampoco me es fácil apartar la mirada del perfecto maquillaje, de los colores intensos, saturados, que la perfilan y de los paisajes desérticos, tristes e impostados de una pesadilla amorosa tan manida como magnética. Lo decía al principio, estoy blandita. No sean crueles conmigo ;)

Rehab - Rihanna