miércoles, 6 de mayo de 2009

Dust yourself

Nunca oímos en el teledario hablar de chicas solas o en banda, que arrancan la polla del violador con los dientes durante la agresión, que les buscan después para vengarse, o que les dan una hostia. Esos ejemplos existen únicamente en las películas hechas por hombres: La última casa de la izquierda, de Wes Craven, El ángel de la venganza, de Abel Ferrara, Escupo sobre tu tumba, de Meir Zarchi, por ejemplo. Las tres películas empiezan por una violación más o menos repugnante (más bien más que menos, por otra parte).

Después, en la segunda parte, detallan las venganzas ultrasangrientas que las mujeres infligen a sus agresores. Cuando los hombres ponen en escena personajes femeninos, rara vez suele ser para comprender sus vivencias o lo que ellas sienten como mujeres. Es más bien para poner en escena su sensibilidad de hombres en un cuerpo de mujer. (...) El mensaje que nos dirigen está claro: ¿por qué vosotras no os defendéis más violentamente? Lo que resulta sorprendente, efectivamente, es que no reaccionemos de ese modo. Una empresa política ancestral, implacable, enseña a las mujeres a no defenderse. Como siempre, doble obligación: hacernos saber que no hay nada tan grave, y al mismo tiempo, que no debemos defendernos, ni vengarnos. Sufrir y no poder hacer nada más. Una espada de Damocles entre las piernas.

Pero las mujeres sienten aún la necesidad de afirmar: la violencia no es una solución. Por tanto, el día que los hombres tengan miedo de que les laceren la polla a golpe de cúter cuando acosen a una chica, seguro que de repente sabrán controlar mejor sus pasiones "masculinas" y comprender lo que quiere decir "no".

Virginie Despentes - Teoría King Kong


A Despentes le faltaba por incluir Death Proof, de Quentin Tarantino, en su libro. No obstante, le hubiese escrito un capítulo aparte ya que esta película no va de venganza tras una violación, sino de no dejarse objetualizar. Porque, mientras el bueno de Mike (Kurt Russell) necesita de otros (otras) para sublimar sus pulsiones, las chicas se bastan ellas solas para ser, para divertirse. Tarantino arroja a la cara del espectador su prejuicio. Las heroínas, contra todo pronóstico cultural, logran dehacerse de la programación y responden con contundencia a la agresión. No estoy segura de si la mirada de Tarantino es la misma que la de los directores de los que habla Despentes en su libro, pero este final que les dejo, un spoiler en toda regla, es un principio prometedor.

8 comentarios:

Mar dijo...

Yo estoy convencida que la violencia no es la respuesta... la mayor parte de las veces, pero ese final es una catarsis, un subidón estupendo.

Besitos mil

Celestino dijo...

Tengo una preguntilla.....¿qué representa la metáfora del comienzo de la película en la que la protagonista no va a lograr llegar al baño y se sujeta y aprieta su zona genital bajo el pantalón???....

Anónimo dijo...

Bueno chicas, lo de la violencia no es la respuesta porque simplemente saldríais perdiendo. No sé si me explico.

Eso sí, lo de ver en las pelis a las chicas dando puñetazos con las manos desnudas a tios que las doblan en peso sin fracturarse todos los huesos de la mano siempre es divertido. No voy a decir que no.

Roberto A. O. dijo...

Está usted en la onda...ohh sí.

Saludos

Winnie dijo...

Yo siempre me he preguntado lo mismo... porque no nos defendemos violentamente???... yo a veces lo hago, verbalmente entiendase, y entonces la voz te dice... así no hablan las señoritas! Socialmente las mujeres somos un cúmulo de obligaciones bien vistas, y las que nos salimos del carrilillo somos raras... aún así nunca me ha gustado la violencia... no creo que solucione nada, la verdad! pero a más de uno un golpe de cuter no le vendría mal...
Cada día me chifla m´s tu blog!

Roberto A. O. dijo...

Y yo estoy harto de tener que defender a las féminas porque una voz interior me dice: "el hombre no puede quedarse parado". Porque en el fondo, todos somos un cúmulo de obligaciones bien vistas.

Saludos

Pepo dijo...

Hombre, Death proof es una fantasía, no la realidad. Y está de puta madre como tal fantasía. El supermalo se lleva su merecido. Solo que esta vez, en lugar de que las damiselas esperen a que venga un héroe masculino a defenderlas, se bastan ellas solitas (heroínas, com ha dicho muy bien Elisa) para darle la somanta de hostias hiperbólicas que el supervillano estaba buscándose. Lo pasé como un enano en esta peli, pero en general. Ese final solo fue la guinda del pastel.

face of water dijo...

Es una venganza antológica sin duda. Las chicas no teorizaban sobre ello, eran free-girls.