miércoles, 7 de marzo de 2012

Mirror, mirror...


"A menudo la madrastra, que quiere exterminar la vida de la heroína ya desde su semilla, es la primera que se proyecta hacia el exterior, en la misma madre o en otras mujeres. Solo cuando la mujer alcanza un grado de evolución mayor se da cuenta de que la perseguidora de la que no consigue librarse está dentro de sí. Reconoce entonces que vive enemistada consigo misma, pues comprueba que la gran grosería de nuestra cultura sentimental trabaja en su interior"

La llave de oro (Sibylle Birkhäuser-Oeri)