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sábado, 16 de noviembre de 2013

Escape from Tomorrow(land)

La imposibilidad de escapar de Tomorrowland reside en el recuerdo: la nostalgia de un futuro que nunca llegó a ser abriéndose paso hasta la lágrima. Inevitable. Un año, 1993, y un aniversario, el de la película de Steven Spielberg, Parque Jurásico. El principio del fin. Los supuestos fabricantes de sueños desvelándose vendedores de pesadillas. Michael Crichton, en la novela, señalaba al culpable, abandonando su corrupta carne de millonario a los afilados dientes de pequeños carroñeros. Spielberg prefirió darle una segunda vida al Rey Midas Hammond para que nos contara que Isla Nublar era un escenario, una pantomima; la verdad del "parque" residía en otra isla, llamada Sorna, donde los animales prehistóricos vivían sin vallas electrificadas, con el mar como última frontera con la realidad "civilizada".

Toda una generación que ahora ronda la treintena se ha criado con simulacros de utopías tan normalizados como el que proponía John Hammond a sus nietos; propuestas de sustrato criminal para una generación de nostálgicos que consume, sin freno, cualquier promesa de huida del más decepcionante de los presentes. Así que, ya sabes, consume tu propia pesadilla.

Boceto de Tomorrowland (1958)

lunes, 7 de febrero de 2011

Amor y otras bizarradas

Una fábula corporativa teñida de historia de amor. Como ¿En qué piensan las mujeres?, pero con peor final -aunque menos conservadora en la representación conyugal-. Cuánto ha pagado la farmacéutica Pfizer por este publirreportaje es lo de menos; lo interesante de Amor y otras drogas está en las orgías entre médicos y visitadores farmacéuticos como metáfora. O en cómo dar con la dosis exacta de humor políticamente incorrecto en la que diluir la responsabilidad de un sistema sanitario corrupto y disfuncional.