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jueves, 25 de agosto de 2011

Por qué las japonesas matan mejor


"El fantasma japonés es muy diferente de su correspondiente occidental. La diferencia más evidente es que, a menudo, con la excepción de alguna figura histórica, el fantasma japonés es femenino. Una mujer ultrajada. Igual que la famosa Oiwa de la Historia de Yotsuya, que en todas las versiones -kabuki, film y televisiva-, se consagra a la venganza contra el hombre que la maltrató. El fantasma japonés movido por sentimientos de amor o de venganza, es un ser animado por la pasión. Para los japoneses, la pasión es irracional, y encuentran angustiosa su representación. Pero la pasión también es drama. Y por eso, el fantasma japonés se presta muy bien al arte. Casi todos los dramas kabuki tienen como tema los fantasmas, casi como el teatro del Noh.

El argumento de estos dramas, a menudo invariable, muestra en su primera parte al fantasma, a su vez, dedicada al reconocimiento y consiguiente exorcismo. Pero nunca antes de que la venganza se haya consumado. Estas diosas terribles aparecen en anuncios, mangas, teatro o pantallas televisivas, penetrando en la mente de los hombres. Pero no en la de las mujeres japonesas. Ellas miran con distancia a estas reliquias. Conocedoras de que solo son reflejos espectrales de las esperanzas y los miedos del macho japonés. Fantasías que expresan la incomodidad que el hombre siente en su confrontación con la mujer. En Japón, los hombres tienen dificultad para considerar a las mujeres como seres racionales. Y han creado un ser más dios que fantasma, y que es la personificación de la pasión y de lo irracional."

Kabuki: Circle of Blood (David Mack)


Como Bill a Beatrix Kiddo, Kai le cuenta a Kabuki un cuento en el que apela al mito para desorientar a la heroína que vuelve al hogar en busca de venganza. Es el círculo de sangre. Puro zen. Tierra, agua, fuego, viento y vacío. La luna es como un círculo roto por la tempestad. El sol es una mancha de sangre sobre nubes de seda. Y el maestro le revela a la pupila su secreto último: Superadas las repulsiones humanas, las batallas no tendrán límites. Dos hoces en las manos. Herramientas de labranza. Kabuki pasa de las Hattori Hanzo.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Hera, Afrodita y Atenea


"Figura maternal universal". La madre del mundo proviene de una maravillosa isla plagada de mujeres. Irónico. Alan Moore prefirió que Promethea fuera el reset de la existencia. A Wonder Woman le pesa la mitología y creo que el principal culpable de ello es George Perez. Morston, su creador, la quería para otra cosa: el futuro como matriarcado. Pero el cuerpo se quedó huérfano. Diana necesita algo más que un uniforme nuevo.

domingo, 11 de julio de 2010

De los sistemas míticos y el santoral a los cowboys y los superhéroes

What is a saint? A saint is someone who has achieved a remote human possibility.
L. Cohen, "Beautiful Losers" (1966)

Han pasado ya dos o tres semanas desde que arrastré a Manuel, recién llegado a los Madriles, a una de las sesiones del Procomún del Medialab más apasionantes que recuerdo. Titulada 'Policontexturalidad y procomún en código abierto: de los sistemas míticos y el santoral a los cowboys y los superhéroes' se pueden hacer una idea de por donde fueron los tiros. En el blog de Jordi Claramonte podéis encontrar el interesante principio teórico de esta sesión:

Entendemos que un santo es alguien que se ha dedicado a explorar, llevando hasta su extremo, determinada posibilidad de organización de la percepción o la conducta. Al hacerlo se va haciendo extremadamente humano, en el sentido de aquello que ha explorado, del específico vector de antropomorfización que el santo ha llevado más lejos que nadie. Pero en este movimiento el santo ha devenido, a la vez, extremadamente inhumano, intratable a menudo, en la medida en que deja de tener interlocutores, en la medida en que ya sólo puede tener seguidores y detractores, no iguales.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Kate Moss Machine


Porque Google es el gran mitógrafo de nuestra época. En efecto, es en su cielo poblado de píxeles y constelado de algoritmos donde se escriben los nuevos mitos digitales. Es él quien jerarquiza a las divinidades en la web y dibuja el mapa de sus navegaciones. Y Kate Moss es una de sus incontables diosas: Calipso de poderes de inspección misteriosos o Dafne moderna capaz de metamorfosearse para escapar de sus perseguidores mediáticos. A menos que tome sus accesorios de Perseo: unas alforjas de Longchamp o Gucci para meter la cabeza de Medusa, el casco de Hades que vuelve invisibles incluso a los paparazzis, y un par de sandalias con alas (modelo tropeziano) para huir en caso de necesidad. Su ubicuidad se mide según su velocidad de liberación, como se dice en la aeronáutica, y sus viajes interpretan un papel importante en la construcción de su leyenda, que subraya la resistencia de la que atraviesa varias veces por semana los husos horarios y desafía a los jet lags.

La belleza como sustancia e identidad de las Greta Garbo y Marilyn Monroe, o como "norma" antropométrica en el caso de Claudia Schiffer, es sustituida por un nuevo ideal femenino, móvil y mutante, a un tiempo Perseo y Dafne. Si el mito de Marilyn revisitado por Andy Warhol se basaba en la duplicación hasta el infinito del mismo rostro, de repente cargado de una ubicuidad casi divina, el de Kate Moss desafía al tiempo por la metamorfosis. Una asegura su omnipresencia por la repetición idéntica del mismo rostro logo, la otra construye su imperio sobre la transformación. Warhol creó un mito de la era de la fotocopiadora (no hay Marilyn sin Xerox). En cuanto al mito de Moss, es contemporáneo de los avatares de Second Life, de la clonación y de los softwares de morphing.

'Kate Moss Machine', de Christian Salmon