Mostrando entradas con la etiqueta (est)ética. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta (est)ética. Mostrar todas las entradas

domingo, 19 de enero de 2014

"¿Cómo lo hace para representarnos tan bien?"

Me siento mejor representado por mujeres. A veces recibo cartas de mujeres que me dicen: ¿cómo lo hace para representarnos tan bien? Eso no tiene sentido: me tomo como personaje, me hago interpretar por una mujer, no hago nada para construir el personaje "femenino". Por otra parte no son "papeles femeninos", están simplemente interpretados por mujeres. Por eso estos personajes parecen humanos, las mujeres me escriben porque se reconocen en ellos, eso es todo. No sé nada de las mujeres, y no escribiré nunca un papel "femenino".

Lars Von Trier (27 de junio 2011)
Cahiers du Cinema - España nº50

miércoles, 16 de enero de 2013

Carne, huesos y tú


"Hasta ahora hemos conseguido politizar el deseo, lo hemos desnaturalizado, hemos indagado en cómo es configurado en un determinado marco de relaciones de poder, hemos buscado formas de subvertirlo. Quiza el reto es politizar también la dependencia, la vulnerabilidad, la muerte; reivindicar la potencia política de responsabilizarnos de nuestra vida como obra de arte precaria y efímera"
La carne y la metáfora (Gerard Coll-Planas)

jueves, 25 de agosto de 2011

Por qué las japonesas matan mejor


"El fantasma japonés es muy diferente de su correspondiente occidental. La diferencia más evidente es que, a menudo, con la excepción de alguna figura histórica, el fantasma japonés es femenino. Una mujer ultrajada. Igual que la famosa Oiwa de la Historia de Yotsuya, que en todas las versiones -kabuki, film y televisiva-, se consagra a la venganza contra el hombre que la maltrató. El fantasma japonés movido por sentimientos de amor o de venganza, es un ser animado por la pasión. Para los japoneses, la pasión es irracional, y encuentran angustiosa su representación. Pero la pasión también es drama. Y por eso, el fantasma japonés se presta muy bien al arte. Casi todos los dramas kabuki tienen como tema los fantasmas, casi como el teatro del Noh.

El argumento de estos dramas, a menudo invariable, muestra en su primera parte al fantasma, a su vez, dedicada al reconocimiento y consiguiente exorcismo. Pero nunca antes de que la venganza se haya consumado. Estas diosas terribles aparecen en anuncios, mangas, teatro o pantallas televisivas, penetrando en la mente de los hombres. Pero no en la de las mujeres japonesas. Ellas miran con distancia a estas reliquias. Conocedoras de que solo son reflejos espectrales de las esperanzas y los miedos del macho japonés. Fantasías que expresan la incomodidad que el hombre siente en su confrontación con la mujer. En Japón, los hombres tienen dificultad para considerar a las mujeres como seres racionales. Y han creado un ser más dios que fantasma, y que es la personificación de la pasión y de lo irracional."

Kabuki: Circle of Blood (David Mack)


Como Bill a Beatrix Kiddo, Kai le cuenta a Kabuki un cuento en el que apela al mito para desorientar a la heroína que vuelve al hogar en busca de venganza. Es el círculo de sangre. Puro zen. Tierra, agua, fuego, viento y vacío. La luna es como un círculo roto por la tempestad. El sol es una mancha de sangre sobre nubes de seda. Y el maestro le revela a la pupila su secreto último: Superadas las repulsiones humanas, las batallas no tendrán límites. Dos hoces en las manos. Herramientas de labranza. Kabuki pasa de las Hattori Hanzo.

sábado, 22 de enero de 2011

Mapas de Tasmania


Amanda 'fucking' Palmer lo ha vuelto hacer. El sexo femenino deconstruido, o reconstruido, o hiperexpuesto, casi casi a la manera de Annie Sprinkle. Después de Orlan, después de Pipilotti Rist. Nacimientos del mundo por doquier. Supera eso, queridísima Lady Gaga.

jueves, 14 de octubre de 2010

El poder no se pide (o eso pensaba Valerie Solanas)

Las leyes dicen que la igualdad es norma, pero indicadores -como esta endiablada crisis- nos recuerdan que la norma no es normal, aún no. Mientras en Occidente la paranoia es el termómetro, en otros contextos menos amables, como el afgano, vestirse de hombre no es tan solo un simulacro: es la fórmula más segura para que las niñas sobrevivan. "Se ha restablecido el derecho a la educación y la asistencia sanitaria pero la posibilidad de que una mujer pueda ir a la escuela, a la universidad o al médico depende de la voluntad del padre, el hermano o el marido" recuerdan en esta escalofriante noticia. El temblor por la columna no se debe tanto al hecho de que algunas familias vistan a sus hijas como niños para evitar que las agredan, como al mensaje implícito de esas decisiones. No se trata del sexo con el que naces, sino del valor que le das a cada construcción de género -ser hombre es lo deseable, ellos tienen más espacio para jugar-. Como ya sentenciara Angélica Liddell a propósito de nuestro propio escenario, «en un país en el que se asesinan más de 100 mujeres al año es inevitable que la mujer se reconvierta en hecho-político».

lunes, 25 de enero de 2010

Vademecum

"Es una enfermedad creativa, estar siempre infectado. Crear y destruir para volver a crear"
Angélica Liddell

jueves, 31 de diciembre de 2009

domingo, 20 de diciembre de 2009

Principios

"Me licencié en periodismo, pero antes que incrustar un micrófono en la cara descompuesta de dolor de cualquier pobre desafortunada, mamaría las flácidas pollas de mil vejestorios. Incluso gratis".