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miércoles, 16 de enero de 2013

Carne, huesos y tú


"Hasta ahora hemos conseguido politizar el deseo, lo hemos desnaturalizado, hemos indagado en cómo es configurado en un determinado marco de relaciones de poder, hemos buscado formas de subvertirlo. Quiza el reto es politizar también la dependencia, la vulnerabilidad, la muerte; reivindicar la potencia política de responsabilizarnos de nuestra vida como obra de arte precaria y efímera"
La carne y la metáfora (Gerard Coll-Planas)

lunes, 14 de enero de 2013

Quimera bizarra y nipona


Violencia y perversión. Aquello por lo que merece vivirse esto que llamamos vida. Así escrito, impacta. Como le ocurre a la protagonista de la portada -obra de Carla Berrocal- en su cabeza asesina y despedaza para poder sentir. Es solo ficción, no se alarmen. Jungi Ito, Hideshi Hino, Suehiro Maruo, Shintaro Kago o Usumaru Furuya han llegado, con sus delirios cárnicos, para quedarse. Manga bizarro, cómic abyecto. De la mano de Marc Bernabé, David Fernández, Alberto García Marcos, Lola Mento, Salvador Luis Raggio, Rosa Torres, Gerardo Vilches y una servidora sabrán en dos cómodas entregas -ésta que ya pueden adquirir en su kiosko de prensa más cercano y la del mes de febrero- del porqué de la importancia de los discursos sangrantes de éstos y otros autores venidos de Oriente. Pero no queda ahí la cosa. En este número también hemos querido contar cuentos obscenos, de terror cotidiano. Con el desconcertante Shintaro Kago como inspirador común, Silvia Nanclares y Julio Fuertes extreman sus plumas en estas páginas quiméricas con las que inauguramos el año y elevan la apuesta. Ilustran estos dos perturbadores relatos los pinceles de María Castelló -autora también de la contraportada- y Nacho Molano. Sin olvidarnos de la entrevista "mínima" al Oficinista Japonés, protagonista de la obra de José Domingo ganadora del premio a la Mejor Obra Nacional en el pasado Salón del Cómic de Barcelona. Nunca un encuentro con un personaje de ficción dio tantos dolores de cabeza a un entrevistador.

Quimera bizarra y nipona, una "salvaje" manera de empezar el año.


domingo, 21 de noviembre de 2010

La Ciudad de las Damas



Demos las gracias al Señor, mis veneradísimas damas, pues he aquí nuestra Ciudad construida y terminada. Todas vosotras las que amáis la virtud, la gloria y la distinción, seréis recibidas con los más grandes honores. Pues ha sido fundada y construida por todas las mujeres honorables -las de antaño, las de hoy y las de mañana-. Mis queridísimas hermanas, es natural que el corazón humano goce cuando ha triunfado a alguna agresión y ve a sus enemigos confundidos.

(...)

Vosotras tenéis a partir de ahora una causa, queridas amigas, para gozar honestamente sin ofender a Dios ni a los decorosos, mientras contemplamos la perfección de esta nueva Ciudad de la que, si cuidáis, será para vosotras todas -es decir, las mujeres de bien- no sólo un refugio, sino también una muralla para defenderos de vuestros enemigos. Podréis obsevar que toda ella está construida con materiales realmente tan brillantes que podréis contemplaros en ellos, sobre todo en los altos techos del edificio (es decir,en esta última parte)

(...)

Ya que es verdad, queridas amigas, que cuanto más abunda en virtudes una persona, más humilde y dulce es, que pueda esta ciudad incitaros a vivir honorablemente en la virtud y la modestia. Y vosotras, queridas amigas que estáis casadas, nos os indignéis por estar de esta manera sometidas a vuestros maridos, pues no es siempre del interés de la gente ser libres.

(...)

Finalmente vosotras todas, señoras, grandes mujeres, de mediana o humilde condición, sobre todo mantened la guardia y manteneos alerta para defenderos de los enemigos de vuestro honor y de vuestra virtud. Ved, queridas amigas, cómo por todas partes estos hombres os acusan de los peores defectos. Desenmascarad su impostura mediante el brillo de vuestra virtud; haciendo el bien, convenced de la mentira a todos los que os calumnian. Así podréis decir con el salmista: "La iniquidad del malvado recaerá sobre su cabeza"

Rechazad a estos hipócritas embaucadores que intentan arrebataros con sus bellos discursos y con todos los engaños imaginables vuestro bien más preciado, es decir vuestro honor y la excelencia de vuestra reputación. ¡Oh! ¡Huid, señoras, huid de esta pasión loca que exaltan hacia vosotras, huid de ella, por el amor de Dios, huid! Nada bueno puede ocurriros; estad seguras, por el contrario, de que aunque el juego parece placentero, se terminará siempre en vuestro perjuicio.

No os dejéis nunca persuadir de lo contrarios, pues es la estricta verdad. ¡Acordaos, queridas amigas, de cómo estos hombres os acusan de fragilidad, de ligereza y de inconstancia, lo que no les impide desplegar las artimañas más sofisticadas y esforzarse de mil maneras para seduciros y cazaros, como a tantas otras tontas/animales en sus redes! ¡Huid, señoras, huid! Evitad estos vínculos, pues bajo la alegría se esconden los venenos más amargos, de los que provocan a la muerte.

Dignaos, mis muy veneradas damas, a incrementar y multiplicar las habitantes de nuestra Ciudad, buscando la virtud y huyendo del vicio, y gozad en el bien. En cuanto a mi, vuestra servidora, no me olvidéis en vuestras oraciones...


Christine de Pisan, La Cité des Dames (1405, primera edición)
La traducción del francés hay que agradecérsela a la pequeña b.

El otro lado del espejo

jueves, 14 de octubre de 2010

El poder no se pide (o eso pensaba Valerie Solanas)

Las leyes dicen que la igualdad es norma, pero indicadores -como esta endiablada crisis- nos recuerdan que la norma no es normal, aún no. Mientras en Occidente la paranoia es el termómetro, en otros contextos menos amables, como el afgano, vestirse de hombre no es tan solo un simulacro: es la fórmula más segura para que las niñas sobrevivan. "Se ha restablecido el derecho a la educación y la asistencia sanitaria pero la posibilidad de que una mujer pueda ir a la escuela, a la universidad o al médico depende de la voluntad del padre, el hermano o el marido" recuerdan en esta escalofriante noticia. El temblor por la columna no se debe tanto al hecho de que algunas familias vistan a sus hijas como niños para evitar que las agredan, como al mensaje implícito de esas decisiones. No se trata del sexo con el que naces, sino del valor que le das a cada construcción de género -ser hombre es lo deseable, ellos tienen más espacio para jugar-. Como ya sentenciara Angélica Liddell a propósito de nuestro propio escenario, «en un país en el que se asesinan más de 100 mujeres al año es inevitable que la mujer se reconvierta en hecho-político».

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Los pecados del padre

“Cuando ves algo que es técnicamente agradable, sigues adelante y lo completas, y solo discutes qué hacer con ello cuando ya has obtenido un triunfo técnico. Así sucedió con la bomba atómica”
J. Robert Oppenheimer


Imagínense a una niña de unos nueve o diez años con problemas para conciliar el sueño, una niña que acostumbraba a quedarse agazapada en las escaleras cuando sus padres la mandaban a dormir. Recuerdo que una de esas veces en las que apuraba el tiempo delante del televisor antes de irme a la cama, me dejaron trasnochar viendo una película de animación, Cuando el viento sopla. Esta inquietante obra jugaba con la hipótesis de una III Guerra Mundial y sus consecuencias, pero desde la ingenua perspectiva de un matrimonio que vive en el campo. Ocurren cosas curiosas con los recuerdos de cuando eras niña. En mi caso este relato -delicado, lento, terrible- ayudó a aflorar un visceral escepticismo hacia todo lo que sonara “atómico” o “nuclear”.
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Una de las lecturas de estas vacaciones ha sido el primer volumen de la nueva serie de Terry Moore, Echo. La cita de Oppenheimer la he extraído del capítulo primero del segundo libro, entre otras cosas, porque me recuerda a aquello que decía Ian Malcom en Parque Jurásico de que “estaban tan preocupados en saber si podían que no se pararon a pensar en si debían” hacerlo. Moore recupera la paranoia científica y le da una vuelta de tuerca un poco a lo Terminator, pero sin ciborgs ni viajes en el tiempo; eso sí, preserva la crítica a la soberbia científica y su coartada amoral, las mismas cuyas consecuencias pusieron en guardia a muchos escritores de ciencia ficción de mediados del siglo XX.
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Y, aunque el dilema ético me sigue pareciendo capital, es el relato de los supervivientes lo que me (re)mueve. La ficción teñida de dolorosa realidad. El fantasma de los 'hibakusha' sobrevolando las conciencias de los legítimos herederos del planeta. Fumiyo Kouno lo cuenta con crudeza y respeto en La ciudad al atardecer y El país de los cerezos, dos historias de dibujo amable, limpio, tierno -como también ocurre en la película Cuando el viento sopla- y, precisamente por ello, desgarradoras, tristes, necesarias. Lo blando hiere más porque no tiene aristas a las que agarrarse. Esto también se debe a su maravilloso poder de convocatoria. Al contar el cuento o leer el cómic, la niña se manifiesta, pero no llora. Está enfadada. Si le hubieran preguntado por el futuro en los noventa, tras Chernóbil, hubiera apostado por otro presente, uno más brillante y responsable. En su lugar nos queda el relato de los que sobrevivieron, como recuerdo y como advertencia.

miércoles, 23 de junio de 2010

Sexo, consumo y política

El hecho de que lo que mueve la cultura sea el placer no quiere decir que el fin sea hedonista. El objetivo es la producción, el consumo y, en último término, la destrucción. El reto de lo que debería ser una izquierda para el siglo XXI es tomar conciencia de ese estado de depresión colectivo, a diferencia de la derecha, que vive en la euforia del consumo, de la producción de desigualdades, de la destrucción. La izquierda tiene que decir: mierda, la estamos cagando, y eso tiene que llevar a un despertar revolucionario. Y creo que eso puede venir de esos que hemos apartado a los márgenes de lo político: los gays, las lesbianas, los yonquis, las putas. Ahí hay modos de producción estratégicos para la cultura y la economía, y ahí se están produciendo soluciones.

Beatriz Preciado en El País Semanal

miércoles, 9 de junio de 2010

"No es para ellos. Es... para nosotros"

I have just come up with the theory that, if you have one of your heroes lying tipsily next to you, you should tell them all the pretentious pop-culture theories you have come up with about them. So I slurringly tell her that the difference between her and, say, Madonna, is that you don’t penetrate Gaga. Her songs and videos are – while sexual – about dysfunction and neuroses and alienation and self-discovery. They’re not, in any sense, a come-on. Despite having worn very little clothing for most of her career, Gaga is not a prick tease. “Yeah! It’s not what straight men masturbate over when they’re at home watching pornography,” she confirms. “It’s not for them. It’s for… us.” And she gestures around the club.

Come Party with Lady Gaga

domingo, 2 de mayo de 2010

Cómo privatizar con éxito la paz mundial

Cuando la refundación del capitalismo todavía sigue siendo una promesa de la Era Obama, multimillonarios -como Tony Stark- deciden recordarle al mundo que el sistema es válido, pero solo si la ética le acompaña. El futuro está en la inversión en Investigación y Desarrollo, en la tecnología aplicada, en la promesa de un mañana mejor sustentado en el cambio tecnológico. Una promesa heredada del espíritu emprendedor de los sesenta, de ese capitalismo bienintencionado impulsado por la anterior generación.

La otra cara de la moneda, el lado oscuro del sistema, lo representa Justin Hummer -en las carnes de Sam Rockwell-, multimillonario también, pero de los que gustan de los contratos que ofrece el Estado para colocar sus imitaciones. Un pervertidor del libre mercado -ladrón de ideas, tramposo y especulador- que solo piensa en el beneficio propio, en el mal ajeno, cueste lo que cueste. El perfecto villano por contraste. Y, en medio de esta fábula corporativa -con el fantasma del comunismo reducido a un villano de segunda y a una espía reformada- Nick Furia apela al patriotismo desde los márgenes, al deber en compañía de otros –preludio de la obra coral prevista para 2012-.

Conclusión: Si en la primera entrega la codicia residía en una rama retorcida del árbol de familia, este segundo capítulo de las aventuras del millonario caradura -ahora reformado- nos intenta convencer de que existe un capitalismo responsable, marca de la casa. Los héroes no atacan, sino que defienden, como es tradición, el modo de vida americano. Porque los tiempos cambian... para que todo siga igual.

viernes, 26 de febrero de 2010

(des)orientación

"I grew up thinking that Miss Piggy and Kermit were the model of a romantic relationship. Piggy, despite her glamor and her confidence and karate kicks, always had the lower status, because whenever she’d express interest in marrying Kermit, he’d gulp and run away to tend to his show or his friends, or to go play his banjo in the swamp. Her amorous intentions were terrifying to him. And I do think our culture is seeing a generation of guys who are not quite able to meet the expectations of women who grew up with feminism and post-feminism, and who still want to be dated and courted and fallen in love with and all the other passive-voiced ways of describing quite active, traditional mating rituals that don’t exist anymore."

domingo, 31 de enero de 2010

Héroes hiperbólicos

El 17 de octubre de 2001 el programa Today entrevistó a un hombre que podía calificarse de experto en dimensiones heroicas. Joe Quesada, director de Marvel. La compañía había preparado deprisa y corriendo un tebeo de grandes dimensiones para ensalzar a los héroes del 11S. "Recibí correo electrónico de aficionados casi al instante, y todos decían, bueno, que Marvel tiene que dar un paso al frente -dijo Quesada-. Y entonces se me encendió la idea en el cerebro y me vino el nombre de 'Héroes', e inmediatamente el eslogan, los creadores gráficos más grandes del mundo rinden homenaje a los más grandes superhéroes, vaya". Aconsejó a los telespectadores que llamaran a un teléfono determinado para localizar la tienda de tebeos más cercana. En un solo día se agotaron los más de cien mil ejemplares de la primera edición de 'Héroes', un tebeo de sesenta y cuatro páginas a todo color, con viñetas de tamaño cartel y con imágenes como un bombero que se aleja de las ruinas humeantes con una mujer herida en brazos. Durante unos meses, la industria de la historia gráfica produjo en cadena manjares parecidos. "Necesitamos empuñar la pluma, ponerla junto a la espada de la venganza y el desfigurado acero de la ira", declaró Paul Levitz, de DC Cómics, en la introducción a "9-11", volumen 2, ilustrada con un adulto y un muchacho que llevan, respectivamente, un casco de bombero y una gorra de policía, mientras detrás de ellos hay una muchacha con cara de consternación que estrecha contra su pecho una bandera nacional plegada. Todos aquellos detalles querían poner de manifiesto, según dijo Quesada en otra aparición en Today para promover otro cómic sobre el 11S, "que el ideal heroico estaba vivo entre nosotros".

Los guionistas de novelas gráficas llevaron ese ideal al límite, ampliando la definición de héroe para que encajara en cualquier circunstancia, incluso en las inventadas". "Sabemos que algunas de estas historias son reales -decía una viñeta de "9-11", volumen 2, titulado 'Destellos de esperanza en una gran nube de polvo'-, otras estamos muy seguros de que son auténticos y otras, bueno, son solo rumores que hemos oído, pero que nos gustaría creer que son verdaderos". Las historias de hazañas y hazañas rumoreadas eran de masajistas que "cargaban con el equipo hasta el distrito comercial" para ofrecer servicios "desestresantes" a las cuadrillas de rescate; de voluntarios que repartían bocadillos de crema de cacahuete con jalea, envasados en bolsas indiviudales; y de una fábrica de calzado en Minnesota que confeccionó peúcos de seguridad para los perros buscadores. Mientras tanto, los superhéroes de verdad -Superman, Spiderman- aparecían por todas partes como símbolo de impotencia. En los tebeos del 11S, los superhéroes se quedan delante del calcinado montón de escombros con los brazos caídos, una postura que involuntariamente reflejaba la de los buscadores de verdad. En los años cuarenta, Superman machacaba espías nazis y el Capitán América se tomaba un suero "supersoldado" que potenciaba la capacidad de matar y se iba a combatir al frente. Pero Spiderman se limitaba ahora a vagar inútilmente entre las ruinas. "¿Dónde estabas? -le preguntan dos neoyorkinos que huyen del desastre- ¿Cómo has permitido esto?". Spiderman sufre porque "lo único que NO puedo hacer es salir de las páginas de ficción en que vivo y respiro, hacerme real en épocas de crisis y arreglar los defectos de un mundo injusto". Pero América, se apresura a tranquilizarnos, "por suerte está protegida por sus propios héroes". En la cubierta del volumen lo vemos contemplando un mar de hombres con casco de bombero, con casco de obra y con gorra de policía (más dos enfermeras que aparecen, literalmente, en los márgenes), y dice: "Guau".

El cambio de actitud respecto del héroe de tebeo ponía de relieve una turbadora pregunta de la vida real; ¿por qué nuestros medios serios se empeñaban en retratarnos, a nosotros y a nuestros dirigentes, con aquellas exageraciones simplificadoras? Las consecuencias que se sacaban de aquel entusiasmo eran un poco deprimentes. Los superhéroes son fantasías para un sector concreto del público: personas, por lo general niños, que se sienten débiles e incapaces frente a las realidades de la vida y que necesitan ejemplos estimulantes para elevar el sentido de su propio valor. ¿Podía decir lo mismo el público nacional, los ciudadanos estadounidenses que veían que los representantes que habían elegido se estaban inflando con agallas y redaños imaginarios y convirtiendo en Calor, Protección y Torre de Fortaleza? ¿No era suficiente con que el gentío hubiera corrido al sur de Manhattan para ayudar? ¿Qué rasgo de nuestra experiencia nacional nos impulsó desesperadamente a pedir más?

Susan Faladi - La pesadilla terrorista. Miedo y fantasía en EEUU después del 11S

jueves, 14 de enero de 2010

Business is business

John Le Carré se lavaba las manos en la introducción de su libro El jardinero fiel diciendo aquello de que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Una vez más, la realidad supera a la ficción.

martes, 29 de diciembre de 2009

Lego para adultos



Lego para adultos
es un proyecto firmado por el fotógrafo Jean Yves Lemoigne para la revista francesa Amusement. También es un libro de un diseñador alemán, Martin Hüdepohl, donde se le muestra al postadolescente en conflictos cómo construir armas con las piezas de Lego. Mujeres y armas, de mentira y pixeladas. Para aprender jugando a ser maduro y responsable.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Principios

"Me licencié en periodismo, pero antes que incrustar un micrófono en la cara descompuesta de dolor de cualquier pobre desafortunada, mamaría las flácidas pollas de mil vejestorios. Incluso gratis".

jueves, 17 de diciembre de 2009

martes, 1 de diciembre de 2009

Blunder Woman

Me he enterado en La Cárcel. Amalgama iconográfica y mitológica -¿El dibujo no parece de J. Scott Campbell?-. Aquí los detalles de la broma.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Cosas curiosas que aparecen en la prensa

El presidente de la Comisión, José Manuel Durão Barroso, ha comentado en privado la incomodidad que siente al tener que presidir "un Gobierno a la saudí". "Pues que se espabile, porque está entre la espada y la pared", decía ayer con tono proféticamente amenazador Isabelle Durant, europarlamentaria verde belga. "¿No decía que sería un presidente fuerte? Pues que lo demuestre y que pida a los otros jefes de Gobierno que le presenten un hombre y una mujer igualmente cualificados entre los que elegir el comisario correspondiente".

Este párrafo del artículo Las élites dan la espalda a la mujer europea, publicado hoy en El País, me ha parecido tan acertado que estoy pensando en hacerme una camiseta con la clarividente réplica de la europarlamentaria belga.

domingo, 15 de noviembre de 2009

El ideal femenino (de ellos)

"Me siento invisible con mi metro sesenta y mis medidas sobrias. Lo que está ocurriendo es una de esas cosas para hombres, como la lucha libre o las películas de superhéroes. Y no puedo dejar de pensar en cómo sería un mundo sin mujeres. Después de todo, un transexual no es más que la proyección de lo que un hombre cree que es una mujer. Por eso a los hombres heterosexuales les gustan tanto los transexuales. Porque en estos tiempos son lo más parecido que encontrarán a su ideal femenino"
Gabriela Wiener - Sexografías

jueves, 5 de noviembre de 2009